Son como lágrimas de piedras, pintadas de color sangre,
ardientes por el dolor que recientemente las invocan,
pero a la vez espesas por el torrende de desamor que las envía velozmente en los pasillos de mi corazón;
Se convierten en trozos de hielo,
que caen en vapor,
anunciando que ha recapacitado mi alma,
acompañada de la sonrisa que me castigaba cada de vez que no te encontraba;
Desde hoy solo quedaran recuerdos,
y alucinaciones que un día me hicieron creer que me querías,
que me mantuvieron despierta por horas queriendo creer que eras un príncipe,
que me siguieron por tanto tiempo esperando este reencuentro,
que no tuvieron el valor y la fuerza de alejarme de tus labios,
por eso hoy sufro por tus palabras,
pero sera la ultima vez porque es mi despedida...

1 comentario:
Publicar un comentario