lunes, 23 de julio de 2007


Había abierto mis secos ojos al maldito despertar nuevamente,
pero el inmenso vacío que me sumergió una vez,
se hacia presente en la oscuridad de mi interior;
Sentí inmediatamente que la noche seria mucho mas intensa,
y que con ello,
solo cegaría a cualquier rayo de esperanza que pudiera confortar mi recién creada ganas de sobrevivir.
No sentía el latir de mi corazón,
ni el trayecto de mi nueva sangre por las venas...
Aun así,
me abrigue y me hice acompañar de la fortaleza,
desahogue mis grandes miedos que acechaban mis malditos recuerdos...
Y aquellas lágrimas que recorrieron mis mejillas,
se transformaron en lágrimas de sangre...
De pronto recordé mi mortal vida acompañada de la oscuridad,
eso enorgullecía mi alma;
La muerte me busco por tantas horas,
y nuevamente había vuelto para beber de mi sangre,
y así saciar su sed,
que tantas memorias que parecían lejanas,
volvían a presentarse como una pesadilla,
y llegaban a rondar nuevamente a la amargura de un maldito nuevo día...